11. Santa Elena presso il Duomo

Es el 20 de enero de 1320. Hace frío. Dante está nervioso: faltan muchos invitados a la conferencia. Alguno entre los presentes baja los ojos: no aguanta la mirada enojada de Dante. Alguno piensa: “se ha ido realmente al infierno…” Y por otro lado, aquél, cómo llamarlo, peregrinar infinito de un lado a otro condenado siempre a alcanzar las metas de otros, obligado a vivir junto a bufones, juglares y cortesanos… ¿Qué otra cosa podía ser para un hombre recto, culto, lleno de ingenio, aquél continuo mendigar hospitalidad a cambio de servicios de embajada, sin tener jamás un trabajo de verdad, una seguridad que pudiera garantizarle al menos dignidad y un futuro para sus hijos?
Aquí, en Santa Elena, hay una esperanza: con su disertación sobre un tema muy debatido en aquel tiempo (el problema de la altura del agua con respecto a la tierra), tiene la posibilidad de mostrar a los profesores y a los estudiosos de la Universidad de Verona, entonces vivo centro cultural, toda su sabiduría y su capacidad de dominar la física, conquistándose la dignidad de un estudioso reconocido, y quizás una cátedra… Pero muchos lo boicotean, señal inequívoca de que nunca tendrá el reconocimiento tan ansiado… Y sin embargo está el saber, ahora y siempre el saber: el “consuelo de la filosofía”. Dios no se discute, fe, amor y poesía son fundamentales; pero el hombre tiene también su intelecto, la capacidad de raciocinio, y también ésta lo salvará de la selva oscura. En la “Quaestio de aqua et terra” Dante intuye los fundamentos de la futura ciencia, advirtiendo una contradicción entre los datos de la experiencia y el modelo teórico del mundo derivado de las disciplinas abstractas como la teología. En su meticulosa argumentación, que no olvida ningún detalle para hacerse escuchar y respetar por los sabios de su tiempo, se advierte de nuevo el ímpetu y la pasión de un hombre que, aún en una época oscura y brutal, no deja de creer en la racionalidad del hombre.

También podría interesarte

Inscríbete a la newsletter

Privacy - Una vez examinada la información, y en el sentido del Decreto Legislativo del 30 de junio de 2003, nº 196, doy mi consentimiento al tratamiento de mis datos personales para acceder a los servicios Web y a los servicios de mailing reservados a los usuarios online de la Oficina de Turismo de Verona.

Archivio newsletter